La Consulta

Rolfing Integral

De qué nos quejamos

“Tengo chepa o joroba; mi curva lumbar está muy acentuada o plana; mi postura no es correcta, pierdo el equilibrio al cerrar los ojos; me duelen los pies” son ejemplos de lo que la gente cuenta cuando llega a mi consulta de Rolfing y todo ello es la expresión de lo que pasa en un cuerpo cuando lo utilizamos incorrectamente o cuando, por alguna razón, ha perdido esa línea interna natural que nos hace movernos con facilidad y sin esfuerzo. En resumen, perdemos nuestro centro de gravedad.

Los problemas más frecuentes por los que se acude a una consulta de Rolfing Integral son: escoliosis, dolores crónicos, problemas posturales, prolapsos lumbares, latigazo cervical, rectificaciones lumbares y cervicales, tensión muscular, lesiones en los pies, hernia de disco, síndrome del túnel carpiano, ansiedad y estrés, lesiones deportivas, entre otros.

Los motivos para pedir una cita

La mayoría de los pacientes acuden a mi consulta buscando una solución a molestias o dolores crónicos. Algunos incluso se atreven a probar esta técnica cansados ya al no haber obtenido respuesta a sus dolencias por otros cauces. Y muchos otros por motivos estéticos, por qué no. El Rolfing también es una herramienta que favorece y afianza nuestra autoestima al hacer que nos sintamos mejor. Es lo que tiene recuperar nuestro equilibrio.

Rolfing

Cómo funciona

En el cuerpo todo es importante. Por eso debemos escucharlo y observarlo atentamente. Y eso es lo primero que hacemos los rolfer: analizar los movimientos, la orientación y coordinación, además de tener en cuenta lo que el paciente nos cuenta y lo que no. Toda esta información es muy valiosa y nos sirve para establecer un primer diagnóstico de la situación.

La periodicidad de las sesiones varía en cada caso, en función del tipo de dolencia y estructura de cada persona, disponibilidad del paciente y economía. Es un proceso muy individualizado.

Las diez sesiones

Aunque el tratamiento siempre es personalizado a cada caso concreto, en Rolfing se aconseja el Ciclo de Diez Sesiones, cuyo objetivo es equilibrar y potenciar de manera sistemática tanto la estructura (forma) como la función (movimiento) del cuerpo entero.

Cada sesión se centra en liberar tensiones albergadas en una región específica del cuerpo. El rolfer mantiene un punto de vista global durante toda la sesión, asegurándose de que el proceso de transformación se desarrolla de manera cómoda y armoniosa.

rolfing movimiento

Se pueden establecer tres bloques de sesiones:

Sesiones 1 a 3: el objetivo principal es equilibrar las capas superficiales del tejido conjuntivo. De esta forma se trata de aumentar la calidad de la respiración trabajando los brazos, la caja torácica y el diafragma, los tendones, el cuello y la columna. La segunda sesión proporciona equilibrio ya que trabaja los pies y los músculos de las piernas. La tercera sesión es una especie de “perfil” para entender cómo la cabeza y la cintura pélvica y escapular están alineadas entre sí al permanecer de pie y bajo la influencia de la gravedad.

Sesiones 4 a 7: en ellas se examinan los órganos que hay entre el suelo pélvico y el tronco. Incluyen los tejidos más profundos de las piernas debido a su función de soporte. La cuarta sesión comienza explorando el territorio que hay entre el arco plantar pasando por la pierna y llegando hasta el suelo pélvico. La quinta sesión procura equilibrar los músculos abdominales con la curvatura de la espalda. La sexta busca más apoyo de las piernas, la pelvis y la zona lumbar y la séptima, se dedica únicamente al cuello y la cabeza.

Sesiones 8 a 10: es el momento de integrar toda la estructura, fomentando el movimiento suave y la coordinación natural. Aquí el protocolo es único, adaptado a cada paciente.

 

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